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Mejorando las oportunidades para el Pueblo Weenhayek
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Fecha: Septiembre, 2017
Autor: Mirtha Orozco
Fuente: Fundación FAUTAPO, Regional Chaco

Una de las experiencias destacadas en formación técnica y atención a poblaciones indígenas fue la realizada con el Pueblo Weenhayek  en la región del Chaco boliviano, con quienes se trabajó para generar capacidades en el manejo de apiarios, agrícola, confección de ropas típicas, así como también en seguridad alimentaria.  Este trabajo partió de un análisis sobre los recursos naturales en la zona, las inquietudes de las diferentes comunidades y el tomar en cuenta su cultura.

El trabajo se inició en la gestión 2013 con una serie de reuniones con la máxima autoridad del pueblo Weenhayek que tiene jurisdicción en  el municipio de Villa Montes y tres comunidades de Yacuiba.  Desde esta reunión, se definió trabajar con 18 comunidades en rubros productivos de apicultura, agricultura y  confección de ropa típica.

La iniciativa apoyó a los productores quienes mejoraron su calidad de vida enseñándoles apicultura y horticultura, proceso formativo que se desarrolló en sus propios huertos.  También se apoyó a las mujeres en la formación de confección de ropa típica la cual les sirvió para elaborar las prendas típicas de ellas.  Finalmente mencionar que igualmente  se apoyó otros rubros como en la elaboración de ladrillos ecológicos y la perforación de 4 pozos semi-profundos de agua para consumo humano y cultivos.

Como resultado se puede mostrar los siguientes impactos:

  • 40 Productores manejan adecuadamente 450 colmenas instaladas.
  • Producción de miel de 14.052 kg. Esta producción logra un movimiento económico bruto de Bs 281.040 anuales y consiguiente mejora en la calidad de vida.
  • 8 parcelas con sistemas de riego tecnificado que cuentan con producción de hortalizas y cítricos, situación que incidió en su alimentación.
  • 24 Mujeres hacen uso de máquinas de costura en las que aprendieron la confección de ropa típica para su familia.
  • Generación de la marca “Weenhayek” en la producción de miel de abeja que busca mercados nacionales para su consumo.

Endulzando la vida

La cadena de la apicultura es una de las que mayor satisfacción nos brinda. En unos prácticos envases plásticos y bajo el rótulo de Miel Weenhayek. La comunidad indígena ha comenzado a producir alrededor de 45 kilogramos/Colmena/año de miel, donde se cosechó, en la campaña 2014, 3.600 kilogramo de miel de 80 colmenas en producción, provenientes de 16 apiarios.  Estos se comercializaron en su totalidad.  A la fecha existen 230 colmenas implementadas y se espera en  el 2016 la producción sea de todas.
 

La producción de miel no sólo genera un beneficio económico directo para la comunidad indígena, sino que ayuda a la conservación de bosques y la preservación de las especies melíferas.

Sembrando futuro

Maíz, papa, yuca, pimiento, melón, sandía y frejol son algunos de los productos que ya cultivan los Weenhayek en tierra chaqueña. Existen parcelas demostrativas de 9.000 mts2 en las cuales, por ejemplo, se ha sembrado papa con excelentes resultados. Ahora se pretende obtener rendimientos de hasta 240 quintales por hectárea de este tubérculo.

Agua para la producción

El Chaco es una de las regiones más secas y áridas de Bolivia. Por ello, la provisión de agua es una necesidad urgente en la zona. A la par de estimular los huertos, la empresa ha impulsado la dotación de sistemas de agua para riego, mediante riego tecnificado como ser sistemas de riego por goteo, de esa manera optimizar el recurso agua para las comunidades indígenas.

Hoy se cuenta con un Plan de Aguas que permite la perforación de pozos poco profundos, de entre 25 y 30 metros los mismos que permiten a las familias puedan beber agua y al mismo tiempo cuenten con el caudal suficiente para regar sus parcelas. Basta con un bombeo promedio de dos horas día para abastecer el sistema de riego para los huertos

Aguja e hilo

Los Weenhayek son un pueblo con identidad de más de 500 años, por lo que una buena manera de plasmar lo que son es a través de la confección de su propia ropa para vestir. Las mujeres de cinco comunidades ya se sumaron a un proyecto de costura, una iniciativa gracias a la cual aprendieron a costurar pantalones, faldas, camisas y poleras, entre otras prendas, que sirven para sus propias familias y que también pretenden competir en el mercado regional.
 

El proyecto incluyó material de arranque: las máquinas de coser, la tela y los implementos básicos, a lo que se agrega la capacitación a una facilitadora quien enseña, con dedicación a las participantes, en cuanto a los cortes, costuras y el diseño de diferentes prendas de vestir.

Ladrillo a ladrillo

Son 22 las familias que han encarado con entusiasmo la fabricación de ladrillos ecológicos a través de un micro emprendimiento que les permite cumplir con dos objetivos: proveerse de materia prima para la edificación de sus propias viviendas y fabricar un producto que puede tener demanda en el mercado local de la construcción.

Utilizando tecnología de bajo costo, los Weenhayek fabrican ladrillos que no agreden al medioambiente porque su proceso de cocción no emplea fuentes energéticas contaminantes. Indudablemente, una alternativa que ahora apunta al diseño de un plan de negocios para su comercialización.